"¡VAYA RAMBLA DE HIGUERAS SE HUBIERAN CRIADO EN ESE TIEMPO"

    Los higos fueron en los tiempos difíciles y sobre todo en la posguerra, uno de los principales alimentos que mitigaban el hambre en el pueblo; era como un maná corporal. Y era así, entre otras cosas, porque al no ser la mayoría de las tierras de regadío, no se podían sembrar otras plantas y otros árboles que no fueran de secano..

    Los higos tuvieron tanto protagonismo y tanta importancia en la alimentación de los roqueteros, que eran cuidados y guardados con todo esmero por sus dueños como si de un tesoro se tratara, como oro en paño.

    Se contaba en los años de la posguerra, que un señor tenía una gran rambla de higueras, y que se pasaba día y noche guardándolas escopeta en mano. Cuando algunos se acercaban a las higueras, hacía varios disparos al aire para intimidar a la gente, que presas de pánico huían despavoridas, por lo que esta plantación era sagrada. Era tanta la fama de este señor y el miedo que tenía la gente, que por último las higueras se guardaban solas, sin que fuera necesario de que dicho señor estuviese al pie del cañón. Una vez más se cumplió el refrán, de que el miedo guarda la viña, aunque en este caso fueran higueras.

    Se comentaba también de este mismo señor, que cuando los higos estaban secos, todos los años contrataba a varias mujeres para recolectarlos; pero con la condición, que mientras estuvieran con esa labor, tenían que estar cantando. De esta manera, intentaba evitar, que parte de los higos fueran comido por estas mujeres.

    Las frases, "Vaya rambla de higueras que se hubiera criado en ese tiempo!", se emplea cuando se habla de años entre dos o más personas, refiriéndose a las edades de los contertulios. Al comentar los años que se tiene es cuando se pronuncia la frase, intentando de este modo menospreciar e infravalorar los años pasados o malgastados, a juicio de aquel que pronuncia la frase como una broma. Aunque la vida de la persona aludida haya sido altamente positiva, no por eso deja de gastársele la broma con la referida frase, y que como tal esta persona lo acepta, sin que en ningún momento sea motivo de enfado. Muchas veces, cuanto más activa ha sido la vida de una persona, con mayor motivo se le gasta la broma, pero en estas ocasiones, es la ironía la que preside la frase, y que el interlocutor sabe valorar y entender perfectamente.

    Esta es una de las pocas frase que cuyo origen hay que buscarlo en el lenguaje propio de los agricultores, al igual que algunos más que figuran en este apartado.

    Esta frase, se oye pronunciar de vez en cuando, aunque bien es cierto, que cada vez menos, aunque para mí, creo que es una de las frases más ingeniosas de gestación genuina roquetera.