"LA PARTE MUERTA"

    Frase esta acuñada por los pescadores de la posguerra. Entonces, el importe de la pesca de los barcos era repartida en dos partes iguale: una era para el dueño del barco o armador; la otra, era para repartir entre los pescadores que formaban la tripulación. Entre los marineros había una minoría que cobraban más que los demás: motorista, patrón y "llamaor" eran los hombres que cobraban un cuarto o media parte más que los otros.

    Cada día, del importe de la pesca correspondiente a la tripulación, se acostumbraba a dejar una parte sin repartir a la que llamaban parte muerta. Este dinero se iba acumulando a lo largo del mes hasta que llegaba la Luna llena. Durante este cuarto de fase lunar, los pescadores no salían a pescar, dedicándose a remendar las redes, dar tinta y otros menesteres, para tener disponible el barco cuando se acabara la Luna llena. Durante estos días que no tenían ingresos algunos, era cuando se hacía el reparto de las partes muertas acumuladas, tras deducir algunos gastos ocasionados, como podía ser alguna que otra arroba de vino. De esta manera aliviaban los pescadores un poco la situación económica que se les presentaban cada vez que llegaba una Luna llena. La parte muerta estaba destinada para repartirla en los días que no podían salir a la mar. Esta costumbre fue implantada por los mismo pescadores, que conociéndose ser tan espléndidos y poco previsores, de no haberlo hecho así, esos días hubieran sido más penosos. Esta costumbre de dejar la parte muerta, ha desaparecido entre los pescadores de hoy.

    Esta frase aún sigue vigente, no sólo entre los pescadores, sino entre las personas mayores que vivieron aquellos tiempos.

    Gracias a la parte muerta, muchos pescadores y sus familias, podían comer un plato de comida durante los siete días que duraba la Luna llena.