"DE LA MAR Y CON GORRA, A POR LOS HIGOS VIENEN"

    Los higos fueron en la postguerra los que mitigaron el hambre en el pueblo, sobre todo en las familias más humildes. Gran parte de los terrenos que en la actualidad ocupan los invernaderos, estaban entonces de higueras y chumberas plantados. Aunque los dueños las guardaban durante el periodo de maduración de los frutos, no obstante y por mucho cuidado que tuvieran, siempre se los robaban al menor descuido que tuvieran. Los hombres iban en pandillas de ocho a diez, poniéndose los dueños a temblar cuando los divisaban. Sabían que les dejarían las higueras y chumberas arrasadas, porque eran como las plagas de langostas que aparecían en aquellos tiempos. En los salabares o salabardas de redes, se traían cada uno una arroba de aquellos frutos, sustento de varios días para toda la familia.

    Por aquélla época, era costumbre de los pescadores, el llevar la cabeza cubierta por una gorra o bilbaína, costumbre hoy casi desechada.

   Esta frase se emplea en señal de alarma, cuando tenemos o se nos avecina una situación comprometida o de peligro inminente. Siempre se emplea en broma.